Ponencia: La disputa política por el sentido del (bio)conocimiento

I Seminario Redes de Bioconocimiento: Una Alternativa para el Desarrollo, FLACSO-Ecuador, Quito, 7 de mayo de 2015

Post-RENEjulio15b

El bioconocimiento es una temática que, en general, las ciencias sociales ecuatorianas no han tratado, o no lo ha hecho con la seriedad que amerita. Para referirme al título del seminario, hay que tener cuidado con que se vea al bioconocimiento per se como una alternativa. El bioconocimiento en este momento, quizás esto es lo que quiero plantear como hipótesis central, es el mainstream del capitalismo y lo que hay que disputar es construir otro tipo de bioconocimiento, que podemos llamar el “bioconocimiento para el Buen Vivir”.

Cuando elaborábamos con Fander (Falconí) el Plan Nacional para el Buen Vivir en el 2007, marcamos los principios, los objetivos, las metas; pero no trabajamos mucho en conocer cuál era el factor de acumulación que hay que disputar para construir otro tipo de economía, otro tipo de democracia. Lo que mencionamos en el segundo Plan, en el 2010, es esa disputa, y trazamos políticamente el camino para decir que avanzamos hacia el bioconocimiento para el Buen Vivir.

Quisiera apuntar el tema de qué es lo que está pasando a nivel mundial en el capitalismo. He tenido la suerte de estar en centros de investigación y universidades de todo el mundo, así como empresas, institutos de research and development. Siento que la economía, tanto en términos teóricos, como en  términos de contabilidad, y metodológicos, está muy alejada de lo que está pasando a nivel mundial. Inclusive en sus supuestos básicos. Aquí es necesario reflexionar porque lo que se enseña en las universidades no debate este cambio que se está dando, lo que a nivel internacional se llama el cambio del capitalismo industrial hacia el capitalismo cognitivo.

Lo que nosotros proponemos aquí, desde Ecuador, es una disputa en ese cambio, en esa transición hacia el capitalismo cognitivo; yo lo he llamado, construir el Ecuador del bioconocimiento abierto para el bien común, o la Economía Social de los Conocimientos (en plural), la Creatividad y la Innovación (ESCCI). Y me voy a detener mucho en el tema del marco regulatorio que es fundamental en la disputa política (porque al final de cuentas esta es una disputa política), y aquí tenemos que trabajar los conceptos de diferencia de biopoder dentro de la ESCCI.

Muchas veces se cree que esto está muy alejado de la realidad cotidiana. Algo que sintetiza simbólicamente en todo lo que voy a señalar es un tuit que me llegó hace un año atrás, un primero de mayo, que decía: “Les recordamos a los usuarios que este momento estamos todos trabajando para Twitter. ¡Feliz día del trabajador globalizado!”.

Este tuit, que parece hasta un chiste, puede dar cuenta  de lo que está pasando a nivel mundial y lo que tenemos nosotros que plantearnos desde una agenda tanto académica, metodológica, como política. En este marco, yo he llamado metafóricamente a este nuevo capitalismo el “capitalismo del selfie”, de los pro-sumidores, tipo Instagram, en el cual el consumidor es productor a la vez; y en ese proceso de consumir y producir, un tercer grupo de personas se apropian del valor generado.

Estoy dando acotaciones generales antes de entrar a la diferenciación del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo, para luego pasar a la disputa de la ESCCI, dejar planteada en una tercera fase la disputa teórica y finalizar con grandes lineamientos de las políticas que debemos presentar.

Otro tema que es fundamental y que marca  un antes y  después en los modos de producción en que se está dando esta transición es la impresión 3D. Esta tecnología supone el paso de la producción para las masas a un sistema de producción de las masas. Justamente les traía un ejemplo para que me entiendan. Estuve en un Instituto de Investigación en que imprimieron estos objetos [los muestra al público]: esto es hecho en hierro en una impresora 3D; estas son unas membranas que pueden trasplantarse al cuerpo cuando uno tiene problemas en los órganos. También estuvimos en Brasil con el Presidente y vimos que la impresión 3D puede incluso fabricar aviones. Esto es un cambio paradigmático en términos de la producción, y podemos conseguir impresoras 3D desde USD 400 en el Ecuador (algunos chicos ya las fabrican aquí), hasta impresoras de millones de dólares para fabricar aviones.

Estos son hitos que marcan una hoja de ruta diferente. Y otro tema fundamental, vinculado a lo anterior, es la investigación de los biomateriales, que es un eje de la disputa en términos de los procesos industriales del futuro. Otros temas importantes son los educativos: el rol de la universidad, que pasa a ser un actor fundamental, y los estudios en modo virtual, en los cuales uno puede tener acceso a educación con los mejores profesores del mundo de una manera abierta, individualizada, a través de la red. Entonces, la pregunta es hacia dónde va la universidad y qué debemos hacer.

El tema del financiamiento es fundamental: la innovación a través de micromecenazgo, que se da con figuras como el crowdfunding, donde el valor de un centavo, de un dólar, empiezan a pesar mucho porque se canaliza y se produce por fuera del ámbito bancario y esto puede provocar una crisis en el capitalismo financiero. Podemos poner como un ejemplo el Banco de Ideas con el proyecto Teebot, donde se dio espacios para el crowdfunding, de manera que cualquier persona puede financiar este proyecto de investigación, para crear nuevas empresas.

Estas no son cuestiones que van a pasar en el futuro, son cosas que ya pasan y es necesario tratarlas porque si nos quedamos rezagados va a venir una avalancha de cuestiones a las que no sabremos cómo responder.

Una cuestión de mucha relevancia es la administración y procesamiento de big data, donde realmente se almacena la riqueza de los países, de las instituciones. Quien tiene la capacidad de procesamiento de big data tiene un poder enorme en la economía mundial y quizás el libro de Jason y Jeremy Kolb, The Big Data Revolution, da muchas señales sobre los beneficios del paso del internet del conocimiento al internet de la energía, de la logística, que te lleva al internet de las cosas. Existe un centro que se llama European Research Cluster on the Internet of Things que está pensando sistemáticamente en todo este tránsito de un nuevo modo de producción.

En este sentido, quiero plantear que en esta transición del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo nosotros debemos disputar, para que sea una alternativa de bioconocimiento. No hay que hacerle juego al capitalismo cognitivo, sino que debemos construir una alternativa. Porque el capitalismo puede incluso disfrazarse con rostro humano, pintarse de verde y presentarse como “ecológico”; es que tiene una capacidad de mutar para reproducirse y de renacer frente a sus crisis.

En el presente, el capitalismo ha encontrado dos mecanismos fundamentales para mantener la acumulación, porque encontró su límite. Uno tiene que ver con el tema del conocimiento y el otro tiene que ver con el tema del dinero electrónico, que son dos mecanismos sistemáticos de acumulación, nuevas formas de acumulación que son ad infinitum. Si uno no disputa estas nuevas formas de acumulación difícilmente va a poder diputar el cambio de orientación y seguiremos dentro del mismo sistema capitalista, y no construiremos alternativas. Plantearé cuestiones muy concretas con respecto a los marcos regulatorios hacia donde se va a apuntar.

En este sentido, me quiero manejar en tres espacios, que son el espacio histórico, político y teórico; y referirme a lo que estamos haciendo en el Ecuador y el por qué es importante la reforma educativa y la educación superior en el marco de un segundo momento que tiene que vivir el país, y estamos generando la condiciones de posibilidad de entrar a pensar en este segundo momento. Estos procesos no se hacen de la noche a la mañana, sino que tienen su historia.

Hay que tener claro que en el tema de la reforma universitaria podemos hablar de tres momentos, hasta llegar a la tercera ola de la reforma universitaria en el Ecuador. Los dos primeros intentos de reforma, que inició en los sesenta, no cuajaron en términos de la masificación que se quería y seguimos teniendo bajos niveles de educación superior. Cuando uno ve los indicadores de vinculación con la colectividad para poder hacer seguimiento de los efectos de la educación superior se confirma que aún existe un vacío.

Entrando ya en términos metodológicos y conceptuales, ¿qué implica esa vinculación con la colectividad? Nosotros, por ejemplo, eliminamos algo que causó polémica: el requisito de las tesis para el título de tercer nivel. Primero porque eran una mediocridad, segundo porque realmente el estudiante de tercer nivel, desde nuestro punto de vista, no tiene la capacidad de hacer una tesis. Este requisito se había planteado en otro momento, cuando no existían otros niveles de educación como maestría y doctorado.

En cambio, a mi modo de ver es fundamental en la vinculación con la colectividad que todas las facultades tengan que hacer lo mismo que hacen los médicos con la rural. Aquí le pusimos un requisito para la práctica en las zonas urbano-marginales, para que los estudiantes vayan y trabajen con la sociedad y que se dé un proceso de diálogo. Por eso no es menor que en los proyectos de ley o en la política pública nosotros no hablamos del conocimiento sino de los conocimientos (en plural). Estamos produciendo un cambio que obviamente llega desde el punto de vista del Estado: hacer las macro regulaciones, incentivar a través de políticas, alentar a que se hagan más programas en red, que se articulen más investigaciones en red.

En este momento yo he planteado directamente nuevos incentivos que hay que pensar tanto desde el punto de vista de la evaluación como desde el punto de vista de los incentivos monetarios: es decir, cómo hacer para dar mayor peso a la vinculación con la colectividad. Si no se da ese paso  yo creo que estamos conservando una  universidad meramente reproductora de un sistema social excluyente e injusto y no una universidad que busque cambiar el sentido y el papel que debe cumplir justamente de ser un nucleador,  ser el núcleo de la construcción de intelecto. Yo creo que, por ejemplo, las ciencias sociales pueden hacer mucho; pero acá la FLACSO, ¿qué está haciendo con respecto a la vinculación con la colectividad? Creo que esta es una interrogante que tendría que investigarse más, siento que no se hace mucho, siento que prácticamente estamos todavía en el viejo modelo de universidad con respecto a este punto.

Y cuando planteamos estos dos momentos de vinculación, entre la educación y la sociedad, tenemos que tener en cuenta cuatro sistemas adicionales que se han de articular: el sistema de ciencia, tecnología e innovación, que no existe en el país, con el sistema productivo, con el sistema cultural también. Finalmente trataré el tema teórico, simplemente esbozando el tránsito, al menos desde la economía y la teoría política aludiendo a la tragedia de los comunes versus la virtud de los comunes, la potencia de los comunes. Esta disputa teórica, que a veces ha sido sistemáticamente construida desde la perspectiva neoclásica, nos obliga a un salto.

Permítame entonces en este marco referirme a algunos temas fundamentales, que son exactamente catorce puntos, donde se ve una clara nueva división internacional del trabajo y un tránsito desde el capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. Empezando por el que quizá sea el cambio más importante: cada vez es menos relevante la objetivación de la ciencia en materia y lo que empieza a adquirir significado es la cooperación entre cerebros, que sería el principal recurso económico y pasa a constituir el capital fijo en la apuesta por el trabajo de las capacidades intelectuales. En este tránsito se produce en términos concretos una separación del tiempo, del espacio, principalmente a través de las TIC, que pasan a ser los canales comunicantes que canalizan ese nuevo valor.

En el capitalismo cognitivo la acumulación reposa justamente en la gestión de los conocimientos y la producción de innovación; y aquí vale la pena señalar concretamente en términos económicos lo que se señala  en contabilidad económica: que las inversiones inmateriales ya superaron a las materiales en 1985. Entonces estamos hablando de un momento diferente con respecto al capitalismo, que quizás acá no sentimos porque seguimos con un modelo primario-exportador, y eso no me complicaría mucho porque al final de cuentas sigue generando empleo; pero lo que sí me preocupa es el modelo secundario-importador, que junto con el sistema financiero más rentista que existe, debe ser la preocupación principal para la economía ecuatoriana.

Veamos ahora el tema de la ley del valor en el tránsito del capitalismo industrial hacia el capitalismo cognitivo. En el capitalismo industrial el plusvalor es el tiempo excedente del trabajador, en el capitalismo cognitivo justamente el trabajo, en tanto saber social general, el famoso general intellect, es lo que da mayor valor a la economía.

En términos de ganancia vs renta, en un capitalismo industrial genuino, llamémoslo así, la renta no existiría, porque la renta no es productiva y, en ese sentido, el motor del capitalismo industrial es la riqueza que genera ganancia. Lo que genera utilidades en el capitalismo cognitivo pasa a adquirir mucha importancia dentro del propio sistema: el parasitismo rentista, el parasitismo financiero, inmobiliario, sobre todo la intermediación, que es un tema fundamental en el que tenemos que poner toda la atención en términos de política pública. En este sentido, algo que es fundamental es la renta de la propiedad intelectual a través de los derechos de propiedad intelectual; ya hablaré de esto más adelante.

Otro tema que tiene que ver con la división clásica del trabajo en el capitalismo industrial es la contraposición del capital versus el trabajo. En el capitalismo cognitivo, esta división está dada por el saber del conocimiento, información y poder. Las dos relaciones de esta nueva economía, donde la información, la administración de esta información y cómo se procesa, es decir, la articulación de ese conocimiento generado socialmente pasa a tener mucho valor y mucho poder. El ejemplo más claro es la articulación, por ejemplo, de Facebook con las instituciones de seguridad de Estados Unidos. Me referiré también al tema de seguridad informática y la seguridad con respecto al manejo de la propiedad intelectual en el capitalismo cognitivo.

Siguiendo con el contraste, el motor de la economía del capitalismo industrial son las ganancias  que producen mayores ganancias al ser reinvertidas; en el capitalismo cognitivo el motor es la apropiación privada de las instituciones del interés común. Esto es fundamental, porque se suele decir: “conocimiento para producción ahí está el valor agregado”; pero esa es una mirada simplista si no toma en cuenta el papel que juegan, por ejemplo, las instituciones de interés común como son la educación, la salud, la seguridad social; y la ciencia, la tecnología y la innovación propia de esas instituciones. Ya hablaré más adelante donde está la disputa entre un capitalismo cognitivo y el conocimiento por el buen vivir.

Otro punto es el tema de la coordinación: en el capitalismo industrial se da la coordinación a través del mercado, el mercado es el único espacio coordinador y el intercambio es prácticamente natural al ser humano; en el capitalismo cognitivo la coordinación puede darse fuera del  mercado, puede ser voluntaria sin que el intercambio sea natural y se da muchas de las veces a través de las TIC.

El otro tema importante es que el capitalismo industrial tiene recursos escasos y con esta perspectiva se construye la economía de los rendimientos decrecientes  de escala; en el caso del capitalismo cognitivo los recursos intelectuales, al ser las ideas un bien infinito, se pueden dar rendimientos crecientes de escala. Y ya vamos a ver qué es lo que hace el sistema capitalista para que esto que es infinito se vuelva escaso.

Vale la pena señalar que en el tránsito del capitalismo industrial hacia el capitalismo cognitivo se da la posibilidad de una riqueza no material que es fundamental. Y esto lleva también a cuestionar qué tipo de contabilidad se hace; yo creo que no existe hasta el momento ninguna contabilidad que pueda explicar cómo se puede asir el tema del valor, el tema de la riqueza y de la generación de conocimiento en este nuevo sistema mundial (ni siquiera la contabilidad biofísica).

Por ejemplo un chico de Cuenca hizo un Nick Go que este momento está valorado por Intel en USD 300.000; él no ha decidido todavía venderlo, pero se puede financiar por mecanismos como crowdfunding o a través de otros sistemas monetarios que le puedan dar valor ¿Cómo se contabiliza eso bajo la contabilidad clásica de la economía?

Otro tema tiene que ver con la innovación cooperativa como el núcleo del cambio económico frente a la perspectiva de la competencia. Acá también vale la pena señalar la diferencia entre el capitalismo industrial vs el capitalismo cognitivo: la riqueza se construye por fuera de los mercados pues ya no es importante únicamente el hardware, las máquinas; ellas ya no tienen valor por fuera de los programas que las dirigen, no solo el software sino el network, la interconexión de la sociedad, y también lo que se llama ahora el WebWear, el intelecto vivo; y cómo se administra esto a través de los procesamientos de la vida.

Si nosotros no nos damos cuenta de todo lo que está sucediendo en el mundo y creemos además que el núcleo de la transformación pasa por el sector secundario, estamos en un aprieto. Como decía alguien ahora el tema ya no es el “made in”  sino el “modelled in” y el “designed in”; eso es lo que tiene este momento mayor valor dentro de la economía. Cuando uno paseaba por la 5ta. Avenida de Nueva York, uno se fijaba dónde estaba hecha la ropa: precisamente en las maquilas de México, China, la India; pero, ¿dónde estaba diseñada?  En Francia, en Nueva York, etc.  ¿Y dónde queda el valor?

Asimismo, cuando uno descompone las partes de un Ipod, uno ve que el mayor valor tiene el costo productivo en el conocimiento, en la tecnología y en el diseño del Ipod, no en la producción. Y más aún en el Ecuador donde no tienes la economía de escala para que pase a ser de un país industrializado para competir con China, la India, México o Brasil. Entonces hay que pensar cuál es el rol estratégico para el Ecuador.

Otro tema en el tránsito del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo: el intercambio se puede dar sin acumulación, puede haber cooperación libre y procesos de producción sin depredación. Todo esto tiene que ver con la lamentable división internacional del trabajo entre Norte y Sur, y este es un asunto fundamental para la disputa: quién tiene el conocimiento y quién tiene la biodiversidad que puede alimentar a este tipo de economía; a qué se da valor y a qué no se da valor; a qué se da valor de uso. En términos del capitalismo yo creo que hay una voluntad política que cambia la noción de la distribución de la riqueza a nivel mundial.

Aquí también vale la pena señalar que en el capitalismo cognitivo otro punto adicional de diferenciación es la no separación entre trabajo y creación. En el capitalismo industrial, claramente lo decía Marx, el trabajador queda por fuera del bien; en el capitalismo cognitivo es muy difícil separar la mente del cuerpo, por decirlo de alguna manera. En el capitalismo cognitivo el valor del conocimiento está en el tiempo de escasez o en la velocidad de la difusión; y cuando me refiero a la escasez aludo al marco regulatorio que se ha tenido que construir para establecer los derechos de propiedad intelectual.

Acordémonos justamente de eso: antes puse un tuit para que se vea la diferencia. En 1976 la vigencia de los derechos de propiedad intelectual en Estados Unidos era de 16 años, en este momento se puede llegar a los 96 años. Por eso existe esa famosa frase de un movimiento mundial que es: “liberen al ratón”,  que se refiere a Mickey Mouse. Porque cuando están por cumplirse las fechas para liberar los derechos de autor de Mickey Mouse, se cambia la regulación para que sigan teniendo más derechos monopólicos sobre el manejo de Disney de Mickey Mouse. Entonces el tema del tiempo y la escasez con respecto a los límites de la difusión resultan fundamentales en este marco.

Otro tema tiene que ver con la explotación, que pasa de la fuerza de trabajo a la fuerza de la innovación y la fuerza creativa. El desarrollo de las fábricas del capitalismo industrial se encuentra para el capitalismo cognitivo en las diversidades y, también, como el sistema productivo se apropia de ese general intellect que se da a través de la construcción de redes en los diferentes aparatos de generación de economía, el trabajo no se reduce a mercancía sino que permanece vivo.

Aquí vale la pena señalar que una disputa muy importante es la privatización de la propiedad intelectual versus los medios comunes y, por otra parte, el medio ambiente a través de la biopiratería. A través de esta disputa la biodiversidad adquiere una relevancia enorme, pero en la medida en que esa información pueda generar valor agregado. Por lo tanto no es casual que justamente ayer se debata el planteamiento de que los derechos de propiedad intelectual sean penalizados con cárcel; pero hay que preguntarse si eso está en la macro manipulación de los tratados de comercio que impone Estados Unidos. Si uno lee los TLC de EEUU con Colombia, ahí ponen el delito con cárcel por violación de los derechos de propiedad intelectual pero en ningún punto dice (para que se vea la hipocresía) que hay pena de cárcel cuando exista biopiratería. Si es que hubiera coherencia en esta parte yo no creo que debería haber cárcel para ninguno de los dos casos; pero obviamente como aquí existe la biodiversidad y allá el conocimiento, se impone la cárcel para lo uno y no para lo otro. Entonces se trata de disputas en el campo político, son disputas para nada técnicas, ni exclusivamente académicas.

En este marco, lo que he querido plantear es que existe un tránsito entre el capitalismo industrial y el capitalismo cognitivo. Esto ha llevado a una crisis de civilización, pero una crisis de civilización que no viene aparejada con una crisis del capitalismo. Más bien yo creo que el capitalismo está en su mejor momento, porque uno de los indicadores más importantes es la concentración de la riqueza y en este momento como señalan todas las investigaciones (incluidas las de Piketty), o los reportes que se dan sobre los ultra ricos del mundo, se ve que cada vez existe mayor concentración de la riqueza.

Pero ¿por qué se da una crisis de civilización? Porque hay crisis de los procesos energéticos, ambientales, democráticos y también de distribución de riqueza en el marco de la  satisfacción de necesidades. Y aquí lo que se señala es que la crisis más importante que ha vivido América Latina justamente está ligada a la crisis de pensamiento; pero no solo sobre lo que se piensa, sino también cómo se gestiona el conocimiento, al no tener la posibilidad de plantear alternativas de gestión del conocimiento.

Yo creo que no es suficiente con tener una población más educada  (y por eso insisto en que estamos en una primera fase) si es que no cambiamos el sistema de gestión del conocimiento híper globalizado que existe en Ecuador y en el mundo. Son cosas que no cuadran, y por eso es necesario entrar en un segundo momento del debate de la nueva gestión del conocimiento. Uno puede tener muchas ideas, pero después, ¿cómo se gestionan esas ideas? Hay que debatir el marco de articulación, que tiene que llegar al nivel de la sociedad que puede fomentar e incentivar para que se dé esta nueva gestión.

En ese marco yo, y varios autores, han llamado al momento actual de América Latina un segundo neodependentismo, ya no industrial sino cognitivo. La dependencia es brutal: cuando Microsoft Word saca una nueva versión, ¿qué podemos hacer nosotros? Nosotros no producimos ese tipo de conocimientos, lo único que podemos hacer a través de la compra es actualizar o copiar, y eso es complicado porque no se está generando conocimiento.

Como una anécdota en una conferencia de ciencia y tecnología con los ministros en Brasil todos estábamos reunidos y yo señalaba la crisis de la región: todos los ministros de ciencia y tecnología tenían al frente en sus pantallas tecnología importada y no tecnología producida regionalmente. ¿Cómo plantearnos una cuestión tan simple sobre cómo producir IPads en América Latina?

Vale la pena señalar que lo que nosotros estamos buscando es disputar el sentido de la transición, no construir un capitalismo cognitivo sino construir justamente un conocimiento para el Buen Vivir, una economía social de los conocimientos de la creatividad y la innovación.

Y es que el problema estructural de la civilización está en la gestión del conocimiento. Desde la izquierda no se puede dejar de disputar el sentido de la gestión del conocimiento si realmente queremos superar no solo la crisis del capitalismo, que una vez más yo no creo que esté en crisis, sino la crisis de civilización. Porque el problema estructural está en el pensamiento, en las ideas, en la creación, en la forma de generación de innovación. En ese sentido, frente a la propuesta del capitalismo cognitivo de privatizar, garantizar e individualizar, y que la generación del conocimiento sea híper competitiva, nosotros estamos planteando desde Ecuador recuperar el sentido de lo público y lo común del bien conocimiento, y que la forma de producción sea colaborativa y no competitiva. El centro de esa recuperación, no solo de lo público sino también del bien común, es algo que es necesario profundizar mucho más en términos teóricos, pues el bien común tiene que ver también con la acción deliberada de administrar sistemas cognitivos abiertos para no caer en el capitalismo cognitivo. Conocimiento abierto, libre y gratuito que asegure sostenibilidad a su proceso de gestión y preserve el sistema por parte de la sociedad más allá del Estado, esto es fundamental.

Reitero que aquí juegan un rol fundamental las universidades. Si realmente queremos disputar el sentido del cambio ya no basta con exponer los sofismas teóricos, sino que justamente los nuevos tipos de diseños tecnológicos que permiten no solo construir o disputar el bien público del conocimiento, confieren todo el sentido del bien común conocimiento.

Y aquí vale la pena señalar que estas reflexiones las tengo más elaboradas en el libro que se llama “La virtud de los comunes” (Abya-Yala, 2014), donde planteo que mientras la utopía de la derecha es construir paraísos fiscales, para la izquierda la disputa tiene que ser la construcción de paraísos de bioconocimiento abierto para el buen vivir. Y es muy importante para quién. Permítanme aquí señalar algunas de las hipocresías que se dan a nivel mundial, cuando el sistema capitalista sí habla, auspicia y realmente se rasga las vestiduras con respecto a la libre circulación de bienes y de servicios, pero cuando se habla de la libre circulación de ideas, de conocimiento, se ponen todas las restricciones posibles a través de los procesos de privatización del conocimiento, de la privatización de las ideas, de la privatización de las innovaciones y su monopolización a través de los ADPIC; pues es justamente en los marcos regulatorios de libre comercio y de inversión a través de los que se redimen las disputas de comerciales y de inversión.

El otro tema que muestra esta hipocresía es con respecto a la libre movilidad de los seres humanos. Cuando uno tiene un PhD puede circular libremente y cuando uno es analfabeto tiene que ser deportado al país de origen. Eso da muestra de esa doble moral: que circulen libremente los bienes, pues se ve como capital fijo a aquellos que tienen conocimientos, pero los otros son prácticamente desechables. O tomemos el caso de la biodiversidad: aunque está en el Sur es del mundo, pero en términos normativos pertenece al Sur, lo que no es obstáculo para fomentar desde el Norte la biopiratería. Una de las hipocresías que se dan en este momento.

En ese marco, para hacer el tránsito nosotros tenemos que superar la tragedia de los comunes y la tragedia de los anti-comunes. La circulación libre del capital debe ser dejada a un lado y hay que poner mucho énfasis en la libre circulación de las ideas, del pensamiento, del conocimiento. Hay que construir lo que yo denomino la potencia o la virtud de los comunes y, en este marco, justamente debemos tener claro, como señalaba, que la época de la producción de la biopolítica en donde el mejor ejemplo es el capitalismo cognitivo que adquiere unas extensiones de biopoder, tiene que ver con esos aparatos mencionados, por ejemplo los celulares, donde el trabajo va mucho más allá de las 8 horas. Uno puede estar trabajando las 24 horas sin darse cuenta y simplemente recibe la remuneración por las 8 horas de trabajo, y pasa en conexión todo el día con sus compañeros de trabajo.

En ese sentido ya no son necesariamente las maquinas industriales en las que se pone el énfasis, sino en las herramientas lingüísticas o las herramientas para pensar o las herramientas afectivas y en construir relaciones sociales. No es un asunto menor cuando hablamos de redes sociales y aquí una vez más un ejemplo claro es ese tuit que señalaba de la charla en donde la apropiación de la riqueza sin darnos cuenta proviene de la generación de ese conocimiento que producimos con la información que generamos en el momento que ponemos un tuit; de hecho damos autorización para que sepan dónde estamos y esa información es un buen ejemplo para que se entienda cómo se está generando valor y cómo se apropia esa riqueza.

En el capitalismo cognitivo, como ya señalé antes, se da la indivisibilidad entre mente y cuerpo, y en este sentido lo que nosotros planteamos es también una disputa, en la medida de lo posible. Tenemos claro que existen los izquierdistas que proponen ir con todo a destruir toda la normativa de propiedad intelectual, pero cuando hacemos eso nos quedamos completamente descolgados del mundo; no se puede hacer, no se puede plantear algo así como propuesta. Lo que nosotros estamos haciendo no se lo esperaban, en general, los actores interesados en que continúe la ley de propiedad intelectual vigente en el Ecuador. Hicimos un análisis de toda la normativa a nivel mundial y tomamos todas las flexibilidades que existen para incluirlas en este nuevo código. El Código Ingenios fue elaborado en la perspectiva de la wiki participación; hubo colaboración de un millón cuatrocientas mil personas y treinta y ocho mil ediciones. Ya no es socialización, es una participación directa, y nosotros planteamos una propuesta en la que durante un año y medio la gente añadía sus observaciones, sugiriendo artículos y mejorando.

Yo creo que tenemos un texto muy elaborado y en este momento está siendo discutido a nivel internacional, en Argentina, Francia e Italia. La propuesta de este nuevo código disputa el sentido de la privatización del conocimiento en el marco de las nuevas normas internacionales. Ecuador es un país que no existe en el mundo y que, por lo tanto, no puede plantear algo que se va a ir en contra del mundo. Lo que tiene que plantear, en el marco de esa camisa de fuerza, es cómo hacemos para aprovechar las flexibilidades para disputar el sentido de la generación de conocimiento.

Ahora voy a insistir en algunas cuestiones adicionales que diferencian el capitalismo cognitivo de la ESCCI. El primero tiene que ver con la construcción del bien conocimiento. Es un bien construido como escaso en el capitalismo cognitivo y la disputa consiste en construir el conocimiento como un bien infinito: a final de cuentas la naturaleza del bien conocimiento e ideas es infinito pero, para ser apropiado y acumulado, se generan los derechos de propiedad intelectual y, por lo tanto, se hace un bien escaso. La disputa en términos normativos es cómo recuperamos, en la medida de lo posible, en el marco regulatorio mundial, el sentido infinito del bien conocimiento.

Otro punto es la forma de ver al bien conocimiento como un bien privado o como un bien público y común. Hay que pasar hacia un proceso de generación de conocimiento cooperativo y colaborativo, en donde la importancia no esté en el valor de cambio sino en el valor de uso; el ejemplo más claro es el de los medicamentos: la ciencia que se produce y que tiene como fin la rentabilidad de la farmacéutica, frente a una producción científica de medicamentos para la garantía de los derechos, de la salud y el acceso a medicina. Lo que da cuenta de este cambio y que se está disputando se encuentra ya incluido en la propuesta normativa del Código Ingenios.

También está la cuestión de que la propiedad intelectual no sea exclusivamente privada, sino que hay que mencionar otro tipo de propiedades, como señala la Constitución, en el marco de las diferentes economías que existen en el Ecuador. Economías plurales, por lo tanto, propiedades intelectuales plurales, asociativas, cooperativas y privadas; y ya voy a mencionar un tema fundamental también de cómo lo manejamos eso dentro de este Código que estamos llevando a la Asamblea.

Y el otro punto fundamental del tránsito del capitalismo cognitivo hacia la economía social de los conocimientos e innovación tiene que ver con que la distribución del beneficio de los derechos de propiedad intelectual no se concentre en la monopolización de una empresa, sino que los derechos de propiedad puedan ser distribuidos socialmente.

Doy unos ejemplos de temas que se tratan en esta ley. El tema del internet como servicio básico; los saberes ni la biodiversidad se puede patentar pues pasan a tener el carácter de patrimonio del país. Se menciona también el tema de la minería inversa y el problema de la basura tecnológica, pues sabemos que por cada 32 celulares reciclados se puede conseguir un gramo de cobre.

Otro tema fundamental en la ley es que propone colocar en el centro al innovador y al talento humano versus los financistas, como sucede en el capitalismo cognitivo. Es importantísimo esto ya que, como señalaba, es la nueva forma de explotación. Ayer tenía reuniones con los propietarios de software y nosotros estamos planteando que, principalmente, las ideas, la innovación y la propiedad queden sobre todo en el generador del conocimiento y en el generador de la innovación, no en el que las financia. Obviamente no podemos señalar que el que financia no va a recibir rentabilidad, pero hay que regular el tema de las regalías. La propiedad moral queda en el autor, pero a veces esa propiedad moral no sirve de nada. Para los autores estamos fijando porcentajes, por ejemplo un 40% para los investigadores que generan innovación en temas de la cotitularidad y, si hay regalías, que esas regalías se paguen también.

Antes un investigador recibía un salario y el que se quedaba con todas las regalías de la generación del conocimiento era el que financiaba. Y ayer les decía a la gente del software que iban a reclamar que estamos poniendo en el sector privado cierto porcentaje, que en este caso es marginal pero es simbólico, en la propiedad intelectual estamos poniendo que quede en el autor 25% como mínimo; y obviamente eso debe ser puesto en un contrato específico; y cuando hablamos de temas de software y de derechos de autor estamos poniendo un 10%.

Y aquí vale la pena señalar que los propios programadores no se daban cuenta de la explotación que estaban viviendo, decían esto va en contra de los que nos financian y nos pagan. Cualquier capitalista que esté en el mundo del software puede saber que su principal “insumo” es el talento humano y depende del talento humano. Entonces hay que sacarle participación para que justamente se rompa esta visión del asalariado; debe ser una relación pensada desde la izquierda, desde esta perspectiva del industrialismo, el capitalista y el trabajador. Quizás la construcción más adecuada es la del no-asalariado, pero el no-asalariado que en el marco de la construcción de esa riqueza pueda asumir también esa apropiación de la riqueza y del sistema monopólico.

Otro punto que me parece fundamental es que aquí en las universidades cuando uno escribe un libro cede todo el derecho de autor a la institución ¿Por qué tiene que llevarse toda la plata? Bueno, en el proyecto de ley se pone que tienen que ir unos recursos al que escribió el libro y a las instituciones de educación superior. Estoy dando algunos ejemplos de muchos de los que son tratados en el Código Ingenios.

El otro tema muy importante es que se impulsa la sociedad de gestión colectiva, que es un mecanismo donde lo común es importante y, por ello, plantea formas alternativas con respecto a la forma de gestión clásica en que siempre se pensó: lo estatal vs lo privado; aquí justamente lo que se está proponiendo en primer lugar es lo común como lo más importante. En este sentido, la propiedad intelectual es una excepción al dominio público del conocimiento.

Obviamente, una vez más, nosotros no podemos contradecir las normas internacionales. No estamos contradiciendo ninguna norma internacional, sí estamos obviamente buscando todas las flexibilidades que existen. Un tema fundamental para dar esta disputa es que creamos una tipología de bienes, en que los bienes tienen diferentes importancias; no es lo mismo un medicamente o un alimento que una corbata, o que la biodiversidad o los saberes ancestrales; o, en este caso, que los sectores estratégicos; en función del tipo de bien señalamos diferentes tipos de propiedades. En ese marco he llegado a escuchar absurdos en los cuales se dice que esto es discriminatorio al bien. Si fuera así, los que tienen derechos ya no solo son los seres humanos y la naturaleza, sino que también tienen derechos los bienes. La defensa contra ese capitalismo cognitivo es poner el centro del valor de la gestión del conocimiento y en la vida, y que ese intelecto y esa acción informativa-comunicacional está en función de la reproducción de la vida, no solo de la vida humana sino de la vida de la naturaleza. Por todo esto, resulta fundamental la protección de la biodiversidad.

Voy ahora a mencionar las ideas, que también pueden encontrarse desarrolladas en el libro “La virtud de los comunes”. Aquí un tema fundamental es disputar el marco conceptual que ha construido la economía del mainstream, este marco teórico que es hegemónico, y ha llevado a que las políticas públicas y las intervenciones se enmarquen en la tragedia de los comunes y de los anti-comunes, que tienen como efecto el híper patentamiento, la híper mercantilización, que provocan una sub-utilización de los conocimientos. Es necesario entonces romper con esta mirada economicista de que siempre existirá el hombre racional y que prácticamente la naturaleza del ser humano el ser un free rider, que solo tiene la racionalidad del propio beneficio. Aquí podemos referirnos a algunas perspectivas como la de Elinor Ostrom sobre el gobierno de los comunes, pero hay que superar los límites locales. Creo que estamos en un momento de la historia en que la disputa debe trascender los ámbitos pequeños, micro, de la administración de lo común (Para profundizar en la virtud y potencia de los comunes les remito a mi libro “La virtud de los comunes”.)

Dentro del aparato productivo y dentro del aparato teórico conceptual es necesario trabajar en lineamientos que permitan comprobar que la recuperación del conocimiento para el Buen Vivir no solo pasa por la forma de gestión, sino también por la organización de la sociedad. Si vamos a entablar una disputa con el capitalismo cognitivo, por ejemplo con los poderes económicos, hay que cuestionar la apropiación del intelecto general, discutiendo sobre la educación, la salud, la seguridad social. Es decir, hay que dar la disputa para que se desprivatice y se des-mercantilicen la salud, la educación, la seguridad social; para que sean vistos como derechos, como bienes comunes, como bienes públicos; donde el patrimonio natural y cultural sean propiedades de la sociedad y que su representante sea el Estado.

Hay que potenciar este trabajo social y su apropiación social, y canalizar a través del Estado su redistribución; o que lo privado se distribuya a través de impuestos. Y son cuestiones que vale la pena repensar porque siempre la izquierda ha estado al amparo de la crítica pero no desde la propuesta concreta. Por ejemplo debemos discutir qué hacen Twitter y Facebook, qué es lo que se promueve desde las redes sociales que sirven para el control de la seguridad, para el control y la vigilancia de las sociedades y de los pueblos. La innovación viene de quien inventa y no de quien financia y no únicamente importan las innovaciones tecnológicas sino sobre todo las innovaciones sociales que cambian los patrones de comportamiento.

Yo siempre señalo que el mejor ejemplo de innovación social en el caso del Ecuador es la propuesta de Yasuní ITT, es un cambio de paradigma. Es el equivalente de pasar de la medicina catastrófica a la medicina preventiva.

Además debemos pensar en una nueva arquitectura financiera porque aquí el financiamiento es fundamental. A la par, también debemos pensar en una nueva arquitectura cognitiva; es algo que venimos planteando ahora que tenemos la presidencia de CELAC, lo dijimos en UNASUR y pudimos crear una comisión para unificar macro-políticas o macro-regulaciones con respecto a los derechos de propiedad intelectual. Esto es una prioridad. Si es que no damos esta disputa colectiva, o como región, créanme que es completamente insuficiente lo que nosotros podamos hacer aquí desde el Ecuador.

Obviamente se trata de construir los patrones de regulación en el marco de una bioética sostenible ambiental e intergeneracionalmente, con tecnologías de innovación que sean sostenibles con propuestas de cambios sociales y culturales, etc.

Y un tema muy significativo, para terminar, es que desde la academia se tiene que dar muchos debates sobre la matriz cognitiva. Hay que eliminar la supremacía de la ciencia occidental sobre otro tipo de saberes, hay que buscar cambios epistemológicos, hay que evitar la separación de las ciencias y las artes, hay que recuperar lo lúdico en los procesos de aprendizaje.

Por ejemplo nosotros en el nuevo reglamento de régimen académico ponemos, para que se produzcan debates interdisciplinarios, que el que está haciendo matemática debe saber de ciencias sociales; los que están haciendo ciencias sociales deben saber cómo se generan en este caso conocimientos en la biología, en la física, en la química; también está el tema de la vinculación de la universidad con la colectividad. Pero estos son desafíos que no son responsabilidad del Estado, sino de la propia universidad.

Son retos que debemos discutir dentro del sistema universitario. Este cambio cognitivo que debe permitir a su vez la construcción de otro tipo de democracia, una democracia inteligente, una democracia cognitiva en donde se generen espacios de aprendizaje para la participación de la democracia, para la participación en democracia y en el propio proceso productivo (esto es fundamental, porque generalmente a la democracia se la ha separado en el propio proceso productivo) se den espacios de producción de democracia.

En este marco es fundamental romper las relaciones de poder, como decía capitalista-asalariado, justamente a través de generación de otras formas de propiedad y otras formas de gestión de la organización y de la producción, para romper esas relaciones de dominación que se dan en el capitalismo cognitivo, si es que queremos construir alternativas al desarrollo y que realmente la generación de conocimientos sea una alternativa viable para el Ecuador.

Son disputas sobre todo políticas, pero son disputas que obviamente también son académicas, son epistemológicas, son teóricas. Y se trata de temas que tienen que ser discutidos en el ámbito universitario dado que las universidades juegan un rol fundamental y no pueden permanecer pasivas frente a lo que está pasando a nivel mundial.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *